Por:
Níkolas Stolpkin
Venezuela,
un país muy especial Para todo aquel que le fascina estudiar los
Medios de Comunicación, Venezuela es el país ideal para estudiar el
funcionamiento de los mismos. Como todos sabrán, Venezuela ha estado
permanentemente en la óptica de los Medios desde que la revolución
bolivariana irrumpiera junto al comandante Hugo Chávez Frías.
Nos
atreveríamos a afirmar que, el tema de Venezuela es el tema que ha
estado por más tiempo en los noticiarios internacionales de
Latinoamérica. Y, si somos inteligentes, nos daremos cuenta que todo
lo divulgado por los Grandes Medios respecto a Venezuela, por lo
general todo suele ser negativo. Pues bien, eso se llama Guerra
Mediática o Campaña Mediática contra el gobierno bolivariano de
Venezuela. (Nota: Recordar siempre que los Medios son la voz de las
élites económicas.)
Una
cosa que siempre debemos tener en cuenta es que cada cosa que los
Grandes Medios divulgan no está por nada. Todo tiene un fin. Pero
cuando se trata de Venezuela, no se trata de informar, sino más bien
de manipular a la opinión pública para que ésta tenga una opinión
negativa respecto al gobierno bolivariano de Venezuela. Por tanto, no
es de extrañar que, ignorantes que difícilmente se dan el trabajo
de pensar, traguen todo lo que emiten los Grandes Medios de
Comunicación y repitan todo lo que estos difunden. Y para qué
hablar de la hipocresía en la cual suelen estar sumergidos los
“periodistas”, que no son más que mercenarios de la información.
La
óptica de los Medios cuando se trata de Venezuela suele estar patas
arriba. Es interesante, porque vemos cosas que en otros países suele
tener otro significado o porque vemos de manera distinta lo que hemos
entendido de otra manera.
Si
enfocamos bien con respecto a lo que nos muestran de Venezuela, nos
daremos cuenta de muchas cosas que chocan con nuestro entender.
Para
empezar, nos vienen diciendo desde hace un buen rato que Venezuela es
una “dictadura” o que “ahora sí es una dictadura”. Y la
palabra dictadura irremediablemente nos transporta a las dictaduras
que vivieron Latinoamérica en el siglo pasado (Nicaragua, República
Dominicana, Cuba, Chile, Argentina, etc). Todos sabemos de los
horrores que los pueblos en América Latina vivieron. Pero como
llamar “dictadura” a Venezuela nos suena ya un poco extraño,
entonces lo que han inventado, después del fallecimiento de Fidel
Castro, es que hay dictaduras de izquierdas y dictaduras de derechas,
y que ambas son “malas”. Es así entonces como han logrado meter
a Cuba y Venezuela dentro del concepto de “dictaduras de
izquierdas”. No hay fosas comunes, asesinatos extrajudiciales,
detenidos desaparecidos, torturas hasta la muerte, amenazas de
muerte, con las cuales vivió Latinoamérica, pero, según la nueva
retórica burgués, son “dictaduras de izquierda”.
Pero,
aun así, vaya “dictaduras” que hay. En Cuba su pueblo tiene
garantizada la educación y la salud, pero le tienen que llamar
“dictadura” porque no hay “libre empresa” y porque no hay
partidos políticos como están acostumbrados dentro del sistema
capitalista. Se les olvida aquí que en Cuba rige el modo de
producción socialista, muy distinta al modo de producción
capitalista. Pero como la URSS se derrumbó e instalaron que el
socialismo había fracasado, al darse cuenta que no fracasó en Cuba
se encargaron de hacerle la “guerra” o censurarlos para que sus
éxitos sociales no se propagasen para los demás países.
Por
otro lado, el caso de Venezuela es distinto. Si bien el modo de
producción sigue siendo capitalista, existe un proceso socialista en
curso. Pero como las élites económicas venezolanas y extranjeras
han perdido terreno por dicho proceso, entonces lo natural es que
quieran hacerle la “guerra” a ese proceso.
A
las élites económicas les duele no tener el control del mayor
recurso natural de Venezuela: el petróleo. Y más aún, cuando ya
está probado que en Venezuela están las mayores reservas de
petróleo en el mundo. Y todos sabemos el valor que se le da a la
energía en el mundo, y más aún cuando es el recurso más apetecido
por las grandes potencias. Entonces para nada es extraño que Estados
Unidos, como gran potencia, tenga especial interés en Venezuela. No
olvidemos que estamos dentro de su “patio trasero”. “América
para los americanos”, ¿les suena? ¿Doctrina Monroe?…
Por
lo que, para nada es de sorprender que Estados Unidos junto con sus
aliados opositores venezolanos estén trabajando juntos, llámese
guerra económica-política-social. En otras palabras, hacerle lo más
difícil la vida al pueblo venezolano y al proceso bolivariano. Es
así entonces que nos encontramos con acaparamientos de productos
para poder generar disgusto dentro de la población hacia el gobierno
bolivariano. La oposición, por supuesto, ha de negar su
participación, y le ha de echar la culpa al gobierno. No hay
acaparamiento de productos para la oposición, para ellos hay un “mal
gobierno”. Fue así entonces que la oposición venezolana terminó
convirtiéndose experta en hacer “magia” y con la gran ayuda de
los Grandes Medios de Comunicación.
Si
se dan cuenta, todo dirigente que es apresado por “x” motivo,
inmediatamente es convertido en “preso político”. Tienen el don
de convertir a los victimarios en víctimas.
Y
es que Venezuela es muy especial, si aún no se han dado cuenta. Los
“defensores de los DDHH” (opositores como Lilian Tintori)
defienden a terroristas; la oposición anti-chavista es amante de la
Constitución Bolivariana… ¿los han visto con el librito en la
mano? Y ahora cuando hay elecciones por la Constituyente, nadie vota;
los chavistas se queman solos y les disparan de la nada; las bombas
explotan solas, casualmente cuando pasa alguna comitiva de la Guardia
Nacional Bolivariana; los manifestantes son “pacíficos”, pero
les gusta trancar las calles, tirar piedras, linchar y quemar gente;
la oposición venezolana denuncia ante el mundo una “dictadura”,
pero resulta que pueden viajar libremente por el mundo, salir a la
calle a expresarse, dar entrevistas, etc.
Y
lo más gracioso de esta Venezuela especial, es que la oposición
anti-chavista tiene una pareja que se autodenomina “chavista” y
que se agrupa en una cosa llamada “Chavismo crítico”. Un
matrimonio, al fin y al cabo, pero que duermen en camas separadas.
Uno es el proveedor y la otra se abre de piernas, porque es la
antigua ex¬-pareja despechada del oficialismo. Despechada que jura
que la está haciendo de oro, pero que se hace daño a ella misma;
despechada que no es más que un instrumento para fortalecer el
discurso opositor y burgués del imperialismo.
Y
es que las sensibilidades han cambiado demasiado, gracias al “buen”
trabajo de los Grandes Medios. Quizá por ello los Medios suelen
“escandalizarse” al mínimo detalle, así como ahora nos
“escandalizamos” junto a los Medios por un perrito maltratado
(“maltrato animal”), un niño corregido (“maltrato infantil),
un niño acosado física y sicológicamente (“bullying”), un
chiste que se ríe de la mujer (“machismo”), un chiste que se ríe
del homosexual (“homofobia”), una crítica hacia Israel
(“anti-semita”), etc
Los
Medios y Venezuela
La
famosa y archí-mencionada “preocupación” por Venezuela siempre
ha sido una farsa. Los Grandes Medios nunca han estado “preocupados”
por lo que pasa en Venezuela. El juego de los Medios con respecto a
Venezuela, siempre ha sido la manipulación. Han creado una realidad
que no es tal.
Si
en verdad estuvieran preocupados, los Grandes Medios estarían más
enfocados con lo que pasa en México y los innumerables asesinatos,
desaparecidos, amenazas, fosas comunes, etc. Si en verdad estuvieran
preocupados, los Grandes Medios estarían más enfocados con lo que
pasa en Colombia y los paramilitares, los millones de desplazados,
los dirigentes asesinados, etc. O lo que sucede en El Salvador y las
pandillas.
Sin
embargo, los Grandes Medios están “preocupados” por lo que pasa
en Venezuela, donde la “Dictadura” no persigue a periodistas, ni
los asesina; no asesina a dirigentes; no se habla de fosas comunes,
desaparecidos, torturas; los medios de comunicación privados son
libres de publicar lo que les apetezca, etc. Y, más encima, una
“Dictadura” que le permite a su pueblo participar periódicamente
en elecciones o algún referéndum. ¿Qué países autodenominados
“democráticos” permite los niveles de participación popular que
hay en Venezuela? ¿México? ¿Perú? ¿Colombia? ¿Chile? ¿Estados
Unidos? ¿España?
Pero
dicha “preocupación”, para que entendamos, no es más que
manipulación para que una gran potencia como los Estados Unidos
pueda meter mano en el petróleo venezolano. Venden un producto al
mundo (violencia-muerte-mentiras-ridiculeces = manipulación) para
favorecer los intereses de un imperio. ¿Acaso creen que esa
“preocupación” por Venezuela existiría si no existiera toda esa
riqueza petrolera? Algunos dirán que la OEA, ONU, Human Rights
Watch, Amnistía Internacional, la Iglesia… ¿qué hay de sus
“preocupaciones”? Mentiras. Todos ellos son instrumentos del Gran
Capital Occidental, de las clases dominantes, cuya “preocupación”
suele ser amplificada por los Grandes Medios cuando mejor les
conviene. ¿Cuál ha sido el comportamiento de los Grandes Medios
cuando la ONU vota en su mayoría contra el bloqueo hacia Cuba o
contra cualquier medida que vaya en contra de los intereses del
imperio estadounidense? Lo pueden mencionar, claro, pero, por lo
general, suele ser el “anécdota” del día, y nada más.
Ahora
¿cuál es el producto que hoy nos han vendido los Grandes Medios,
después de celebradas las elecciones de la Asamblea Nacional
Constituyente en Venezuela? Todos dan a entender que ha habido
“fraude”. Y los “inocentes” periodistas se quejan de que no
haya organismos independientes en Venezuela que puedan confirmar
quién dice la verdad. “No se puede verificar ni lo uno ni lo
otro”, declararía el periodista Carlos Zárate de canal 13, Chile.
O sea que no se pueden verificar los resultados de la oposición ni
los resultados oficiales. Cosa más extraña, porque cuando hay
elecciones en sus propios países los periodistas, por lo general, se
ajustan a la voz oficial y todo lo demás suelen no darle tanta voz o
importancia. Inclusive los periodistas suelen tener opinión. Pero
ahora los “periodistas”, curiosamente, quedan sin opinión cuando
pasan las imágenes descaradamente de la explosión al pasar una
caravana motorizada de la Guardia Nacional Bolivariana, siendo que la
misma escena la suelen titular como “atentado”. ¿Creen que, si
esa escena de la explosión ocurriera en los Estados Unidos o Europa,
los “periodistas” sólo se limitarían a ignorar gravedad de lo
sucedido y decir “violentas manifestaciones”? Claro que no,
incluso estaríamos una semana con el título “atentado
terrorista”, con el cual la voz oficial suele declarar. Pero como
dicha explosión ocurre en Venezuela, entonces para ellos es parte
del “descontento” de la población o de la “resistencia”.
Por
eso aquí es bueno siempre recordar las palabras de Malcom X: «Si no
estás prevenido ante los medios de comunicación, te harán amar al
opresor y odiar al oprimido»
