(Carmen R Luzardo Rosales) En el marco del Día Internacional de la Mujer celebrado cada 8 de marzo, es importante promover el quehacer de la mujer venezolana, más específicamente la que habita en el estado Lara (Barquisimeto), conociendo de sus saberes e influencia en su bienestar individual y social.
Se trata de tres historias de igual número de féminas que han contribuido con su andar al desarrollo pedagógico e inserción social de sus iguales, es el caso de Olga Mujica, Kenya Cordero y Elianny Alvarado. La primera convoca a coser para rememorar, la segunda a bailar para honrar el patrimonio cultural y la tercera, reiteró el llamado a reconstruir la historia con aroma de mujer.
Costura, reflexión y escritura
La docente jubilada, Olga Mujica, especialista en Castellano y Literatura se encuentra investigando la relación entre la costura, la palabra, la política, la espiritualidad y su incidencia en la vida en general. La también poeta, señaló en torno a ese aspecto: “La mujer se la pasa cosiendo la vida con su espiritualidad por lo que la costura es una herramienta y la escritura una terapia de gestión de emociones”.
Explicó que, el acto de coser es milenario y que aunque en el oficio hay también hombres, la mujer lo antecede en el arte, siempre con su intención de atender a los demás.
Recordó que las mujeres se sentaban en círculos a coser, con el pretexto de la costura para contarse sus historias personales muchas veces, impregnadas de nostalgias y tristezas “entrelazándose aquí, con la narración (escritura) de historias de vidas que fue trasmitida de generación en generación, y muchas de ellas, siendo bordadas en las faldas de las mujeres como es el caso de las mujeres europeas y asiáticas” acotó Mujica haciendo referencia a los aportes de la investigadora, Irene Vallejo, quien planteó analogías de términos entre el hecho de coser y la narración.
Acotando, surge el hilo de la narración, los nudos, desenlaces y de desbaratar para volver a empezar, de urdir la trama, semejante al tramado que se hace para tejer. “De allí, estoy convencida de que las primeras narradoras orales surgieron cuando se sentaban a coser” dijo la especialista.
Y, si a ese acto, le suman la escritura, la mujer experimenta un proceso de auto-reflexión, auto-conocimiento y de control del estrés, pudiéndose servir en cualquier lugar del mundo, comentó.
Baile
Por su parte la bailarina zuliana de nacimiento, pero con más de 35 años de residencia en el estado Lara, Kenya Cordero, se ha dedicado a explorar el movimiento, la danza y la expresión corporal como proceso de auto-conocimiento y dominio propio tanto en personas convencionales y discapacitadas.
Cordero es doctora en Gestión para la creación Intelectual y Magíster en Pedagogía crítica en la línea de investigación Cultura Sorda. Actualmente, se encuentra desarrollando el proyecto de investigación “Sones de Negros-Tamunangue, historias y tradiciones, didáctica de la danza”.
“Cada baile, cada danza, cada juego o dinámica rítmica y corporales como la dalcroze, dan paso al fortalecimiento de cada participante” señaló.
Mujeres de la ciencia
La doctora Elianny Alvarado se ha destacado por su investigación social desde una perspectiva de género para educar y formar a las mujeres en las comunidades y en centros de enseñanzas.
Alvarado es egresada del Pedagógico de Barquisimeto en la especialidad de Castellano y Literatura y tiene una Maestría en Desarrollo Integral de la Mujer y otra otorgada por la Universidad de Matanzas en Cuba.
Recientemente, fue homenajeada en materia de investigación social, específicamente de las ciencias sociales comunitarias y feministas formando parte de la segunda edición del libro: “Mujeres de las Ciencias en Venezuela”, obra dedicada a proyectar a 120 mujeres de toda Venezuela cuyos aportes a la sociedad sirven de ejemplo para las niñas y adolescentes de todo el territorio nacional.
Fuente: https://ultimasnoticias.com.ve/carabobo/mujeres-exponen-sus-saberes-por-el-bienestar-suyo-y-de-la-comunidad/


