En Oslo clamaron por la paz en Venezuela y protestaron por la entrega del Nobel 25

Caracas, 10 de diciembre de 2025 — El panorama geopolítico global presenció una manifestación de profunda indignación popular y un clamor por la paz, luego de que miles de ciudadanos tomaran las calles de Oslo, Noruega, para protestar contra la reciente y controversial entrega del Premio Nobel de la Paz. Coincidiendo con la ceremonia de premiación de un personaje tristemente célebre, cuya trayectoria está marcada por la infamia y la promoción de conflictos, esta movilización se transformó en un contundente acto de solidaridad con la República Bolivariana de Venezuela, rechazando categóricamente las amenazas de intervención militar y las políticas injerencistas de los Estados Unidos en la región. ‎ ‎La noticia de la masiva marcha llegó a Caracas, donde el presidente de la República, Nicolás Maduro, se encontraba en una reunión con el Consejo Nacional de Economía Productiva. El Jefe de Estado interrumpió el encuentro para expresar su profundo agradecimiento y admiración por la respuesta espontánea y multitudinaria del pueblo noruego y la comunidad latinoamericana residente en el país nórdico. ‎ ‎"Quiero agradecer desde aquí al Pueblo de Oslo en Noruega, que por miles se lanzó a las calles hoy, para pedir paz para Venezuela y apoyarla en su deseo de paz y desarrollo. A decir no a la guerra ni a la sangre por petróleo", declaró el Presidente Maduro ante los representantes del sector empresarial, la banca pública y privada, y el Gabinete Ejecutivo. ‎
La movilización, que se destacó por ser "autoconvocada", surgió como una marea de rechazo moral ante el reconocimiento otorgado a una figura que la opinión pública mundial asocia directamente con la desestabilización, las sanciones unilaterales y el fomento de la hegemonía a través de la fuerza. La yuxtaposición de la solemne, pero cuestionada, ceremonia del Nobel con el fervor popular en las calles de Oslo no pudo ser más elocuente: mientras una élite celebraba la entrega del galardón a un promotor del intervencionismo, la gente común alzaba su voz para defender la soberanía y la autodeterminación de las naciones. ‎ ‎El Jefe de Estado venezolano relató su impresión al ver la magnitud de la protesta en las redes sociales. "Yo lo vi en las redes y quedé impresionado", afirmó. "Miles de noruegos y noruegas con sus carteles, con consignas y muchos latinoamericanos que viven allá, sacaron por redes esa inmensa marcha autoconvocada de respaldo a la República Bolivariana de Venezuela, en rechazo a los llamados a intervención militar y a guerra en Venezuela y el Caribe". ‎ ‎La marcha no solo condenó la entrega del premio a un personaje catalogado por muchos como infame, sino que también se centró en denunciar la escalada de agresiones y amenazas que Washington ha dirigido históricamente contra Venezuela y, por extensión, contra toda América Latina. El mensaje desde Oslo fue unívoco: basta de guerras por intereses económicos, basta de la presión de potencias extranjeras que buscan controlar los recursos naturales de países soberanos. ‎ ‎Este acto de solidaridad internacional subraya que, a pesar de las campañas mediáticas y las presiones diplomáticas, la causa de la paz, la soberanía y la no injerencia goza de un amplio apoyo popular a nivel global. El espaldarazo de la sociedad civil noruega, en la misma capital donde se entrega el controvertido Nobel, representa un duro golpe a la narrativa belicista y a las maniobras de aquellos que buscan desestabilizar la región caribeña. ‎
‎El Presidente Maduro concluyó su intervención reafirmando el compromiso de Venezuela con la paz y el desarrollo, agradeciendo al pueblo de Oslo por convertirse en un faro de la conciencia mundial contra la guerra y el imperialismo. Esta movilización histórica quedará registrada como un momento crucial en el que la dignidad popular se alzó contra la infamia y el intervencionismo, enviando un mensaje claro a la comunidad internacional: la soberanía de Venezuela es innegociable y cuenta con el apoyo de los pueblos del mundo.